Wednesday, April 14, 2010

Punto Brillante-- Venciendo Malos Hábitos


Creo que no hay nada peor para uno madre que sus hijos sigan sus pasos, mejor dicho, sus malos pasos. Habiendo luchado contra las adicciones por tantos años, (tan lejanos, y sin embargo tan cercanos), no resisto el pensamiento de que uno de mis dos hijos (19 y 20), pueda llegar a estar esclavizado, como yo lo estuve. Así que cuando descubrí que “el bebé de la familia” era adicto a fumar cigarillos, sentí que mi corazón se partía en pedazos. Me sentí como la peor madre del mundo. Aunque abandoné mis vicios cuando mis hijos eran muy pequeños, no podía evitar pensar que de alguna manera seguía siendo una mala influencia para ellos. Y también venían a mí inevitables pensamientos como: “¿cómo puedo estar en el ministerio cuando mis propios hijos están fuera de control?” ¡Y yo, la autora de “120 Días Hacia la Libertad” (mi libro acerca de cómo poner fin a cualquier cosa), la madre de un esclavo de la nicotina! Lo peor era que yo sabía, por mi propia experiencia, que regaños persistentes, prédicas, o simplemente tratar de hacer que se sintiera avergonzado para que abandonara el vicio podría más bien causar que se rebelara más y más. Así que hice lo inconcebible: prescindí del control sobre la situación. Decidí dejarlo en las manos de Jesús de una vez y por todas (¡ya era tiempo!), y pelear las batallas sobre mis rodillas.

Mi punto brillante este día es que “el bebé” ha estado limpio de nicotina por cinco días consecutivos y confío que así seguirá de aquí en adelante. No ha sido fácil para él (nunca es fácil hacer lo correcto), pero creo que lo va a lograr. ¿Y yo? Yo he renunciado a las rodillas tersas.

Gracias, Señor, por permitirme ver que no puedo arreglar todas las situaciones, pero tú sí puedes.

Isaías 49:24—“…tu pleito yo lo defenderé, y yo salvaré a tus hijos.”

A Jesús yo lo he entregado

¿Dónde está el precioso niño
Que mi regazo acunó
Y cuya mano pequeña
Tierno mi dedo apretó?
¿Tanto tiempo ya pasó?

¿Dónde está aquel frágil niño
Cuyo llanto consolé,
Y con amoroso abrazo
Sus temores acallé?

A Jesús yo lo he entregado
Y a sus brazos lo he rendido.
Esa fe llena el espacio
Que dejó el nido vacío.

0 comments:

Post a Comment